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Revista de la Conservación Sostenible

Fashion con identidad

Por Elvira Espejo*. Charla "Tejiendo Identidades". Link video: https://www.facebook.com/watch/?v=803621300275765


Quiero compartirles cómo se ha llegado a lo fashion desde una vestimenta que ha desaparecido en el pasado y ahora tenemos presente en colecciones de museos, apuntando desde ese punto de vista cómo han cambiado las dinámicas para poder entender esas lógicas.


Mi experiencia fue en un trabajo desde el pensamiento filosófico, realizado junto a la comunidad en una autorreflexión sobre cómo pensamos desde nuestras propias epistemologías y filosofías, en una reflexión muy puntual desde el tema del textil.


Trabajamos esa reflexión en una obra de arte que se ha expuesto en La Paz, Italia y Brasil. En ella mostramos nuestra esencia, para poder entender y no solamente quedarnos en términos de algo elegante, del glamour de la moda, sino con la esencia de la epistemología y la filosofía del arte y como puede hacer entender el tema del usar por usar y el consumo acelerado y sin responsabilidad.


Este es un problema para la sociedad, principalmente con el tema de la contaminación, con tantas toneladas de ropa usada. Por esa razón, en esa dinámica de aprendizaje y la expusimos en la muestra que llamamos Jiwasan amayusa, el pensar de nuestras filosofías. Estas autoreflexiones emergieron desde las aulas comunes y las propias comunidades, un trabajo inspirado en la educación visual de las comunidades andinas, una instrucción permanente que pasa de generación en generación, desde las abuelas hacia las niñas y los niños.


Aprender a hilar es muy distinto a las aulas comunes de las escuelas donde está la pizarra y la pantalla, pues estas son lógicas que no concuerdan con el entorno de la comunidad, mientras que las instrucciones de las propias comunidades, de las abuelas y los abuelos, es bajo el entorno de la acción y de entender las manos. Siempre es un “mira y aprende”.


Mirar es una instrucción permanente de las abuelas y los abuelos. Como gira y canta la rueca, como los dedos sienten, como escucha tu cuerpo y recibe a la rueca que gira y canta. Esta sensibilidad de entender a través de los dedos es muy fuerte, porque nos está dando una instrucción, no solamente un aprendizaje visual de la estética de la belleza superficial, y del glamour que se lleva en el cuerpo, sino además el tema del arte y llevar ese saber permanente de tu cuerpo.


El conocer cómo sientes al urdir el hilo entre la rueca y los dedos, despierta una educación sensorial que muchos en muchos casos no están en nuestras aulas. Por esa razón, a mí me impactó esa instrucción tan recurrente todo el tiempo, como deja que tu cuerpo se alimente de las texturas para poder identificarlas. Tiene que escanear a través de los dedos, como corre la sangre cuando trabaja entre la rueca y los dedos, y al mismo tiempo al sentir las texturas de la lana. Creo que es realmente impactante. Eso me ha llevado a buscar desde el pueblo y la comunidad cómo esa terminología entraría en términos de la lengua española, porque esto está bajo la terminología en aymara. Es muy bonito porque dice así: ch´iw jamaw t´arwa. La lana, o el vellón, que se asimila a las nubes, e Irpa qapu, la rueda que te guía. Gracias a esto se convierte en un hilo que es una lluvia. La lluvia está enfocada con la vida, porque el agua es vida, entonces el hilo es vida. Es muy lindo, porque estamos viendo el entorno de la conectividad entre el pensamiento, la acción de hacer y el recibir de las texturas.

Estas instrucciones permanentes están en la lengua aymara. qapu irpa, que es la rueca que te guía, tiene vida como un personaje y con la personalidad de cada uno van a unir puentes para poder llegar al hilo. El qapunt iñjaña, que es ver con la rueca, para proceder y hacer un hilo. Entonces, no solamente tú tienes ojos, también el instrumento y la materia prima, en este caso el vellón y la lana, los tienen. El qapunt amayt´aña o qapunt amayuña, sentir desde la rueca, esa sensibilidad de sentir a través de la rueca la materia prima y el instrumento, brinda tu propia filosofía, permite entender tus propias lógicas. Estas no son instrucciones comunes hacia una mono cultura, sino más bien tu personalidad las recibe. qapunt amayt´aña es pensar con la rueca y a través de ella. qapunt inst´aña, escuchar de la rueca. qapunt katuqaña nos habla de recibir con la rueca, porque hay que recibir los hilos de la rueca, la lana no por sí sola se va a convertir en hilo, es gracias al acompañamiento de la rueca y los dedos.


Todas estas terminologías despiertan la sensibilidad para hacer llegar el hilo, todo se encamina con la rueca, tus dedos, con tus manos, el movimiento del cuerpo, el sentir de las texturas, el aroma de la lana, el pensar de todo el conjunto de acciones habilita el aprendizaje multidisciplinario que permite sentir que la rueca no sólo es un instrumento, sino un ser vivo que te inspira y que te guía para hacer llegar un hilo de la vida.


Para mí ha sido impactante ver esas sensibilidades de aprendizaje profundo para poder ir más allá de simple estética y la belleza superficial del arte, sino más bien aprender de esta esencia de la epistemología y la filosofía desde nuestras aymara y quechua, para que realmente podamos entender el contenido del significado de todas las palabras claves que acabamos de ver.


He querido compartir la esencia de este comprender, desde la selección de las fibras y cómo eso nos hace un despliegue de nuestra forma de ver la moda, la que en muchos casos pasa como una investigación del pasado y el presente, pensando que se tiene tradición y cultura, pero sin entender estas sensaciones del sentipensante y términos filosóficos y epistemológicos.

Observando el trabajo de las tejedoras, podemos ver detalles en su ejecución. Un giro lento dará un hilo más suave y fácil de romper, mientras el giro más acelerado nos dará un hilo más fuerte. Podemos imaginar cómo los dedos calculan estos giros de la rueca y su velocidad. Todo es alimentación a través de los dedos. Cuando hablamos, por ejemplo, en términos de moda, solamente pensamos en la ropa, pero ignoramos estas acciones. Es por ello que considero necesario aprender de esas sensibilidades, de cómo está construido y de las variaciones que ofrece.


En nuestra cultura, la vestimenta es importante y requiere entender la dinámica de cómo esta fue cambiando en la historia. Por supuesto que muchas investigaciones describen el formato, tamaño, peso o la iconografía y quizás indiquen si son ceremoniales o de diario. La ciencia y la tecnología son importantes en términos de epistemología y filosofía. La esencia nos hace despertar todas sus composiciones en la terminología de las lenguas y de toda la indumentaria.


Me impresiona el poder generar esta variedad de fashion del pueblo, la comunidad, la región, del pasado y del presente. Esta sensibilidad de la estética se va moderando, pero también nos hace una gran autorreflexión, cuestionar desde la actualidad. Sin conocer el pasado, es difícil hablar del glamour como podemos conocerlo hoy. Si comparamos una vestimenta del tiempo de la colonia, como las colecciones que existen en el Musef de La Paz, podremos ver un vestido que cubre completamente a la mujer, tejido 100% en fibra de camélidos y con un Ch´imi, por ejemplo, de trama roja teñidos con cochinilla, con un tornasolado increíble y una ñañaqa, sombrero tejido, sobre su cabeza, además del chumpi y joyería.





Avanzando hacia la vestimenta en la época histórica durante la colonia, podemos ver modificaciones como las polleras bordadas, más anchas. En la época de la República vemos telas artificiales, importadas desde China, y que no conserva nada de su material original, recreando el formato sin la materia prima. Es esto lo que vemos en la chola paceña, la chola cochala y la chola potosina y la sucreña, que es la que domina la escena por ejemplo, en el Carnaval de Oruro y el de Arica.


La mayor parte de estas telas son importadas y claro, nuestros diseñadores saben cortarla, pero nunca han estudiado estructuras, técnicas o materias primas. Este consumo sin responsabilidad nos lleva a esta dificultad de reducirlo a un consumo masivo y contaminante, además de no entregar una formación contundente en términos educativos, sin una autorreflexión o comprender las materias primas como elementos amigables con el medio ambiente, como sería si se utilizaran hilos tejidos en lugar de tela china, la que deja residuos de petróleo de los que no nos podremos deshacer rápidamente.


Creo que al hablar de moda y fashion, podemos tener un entrenamiento en términos académicos y científicos para que realmente podamos valorar lo que tenemos como materia prima en los Andes, tierras bajas y en los valles, en lugar de generar una moda acelerada, tipo fast food o pensar en fast fashion, sin esta moda lenta que se construía antes con mucho cariño y aprecio, y mucho menos contaminante.


*Elvira Espejo, Bolivia: Artista plástica, música, tejedora y narradora de la tradición oral de su lugar de origen, ayllu Qaqachaka, Oruro. En 2013-2020 fue directora del Museo Nacional de Etnografía y Folklore en La Paz. En 2020 fue ganadora de la Medalla Goethe.

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